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Queridos internautas:

                La Liga salteña de Jiu Jitsu es una organización con unos pocos años de vida. Desde su fundación he tenido el privilegio de ser el Presidente, y a lo largo de mi desempeño el frente de la misma he bregado por el crecimiento y la conservación de los valores y tradiciones del Jiu Jitsu.

                Particularmente creo que existen dos clases de Jiu Jitsu: el verdadero, y aquel que no lo es. Cada uno podrá darle un aspecto distintivo y casi personal, pero la verdad es una, y es que el Jiu Jitsu es uno sólo.

                Ahora que este arte marcial milenario ha cobrado una importancia tal, que podría considerarse como el arte marcial de "moda", existen muchos cinturones negros de otras artes marciales, particularmente en Judo, que se dicen ser cinturones negros de Jiu Jitsu; creyendo ser tales por haber practicado un par de técnicas de Defensa Personal y creyendo que al saber Judo, saben lo que es el Jiu Jitsu.

                Basándome en la historia y evolución de las artes marciales, les recuerdo que el Jiu Jitsu es el arte que da origen al Judo y otras artes marciales, y no a la inversa. El Jiu Jitsu no es una combinación de palancas con golpes, o golpes con un poco de suelo, o proyecciones con algunas patadas. Sinceramente todo esto no hace mas que destruir las tradiciones y deforma la herencia de los grandes maestros.

                Por lo tanto destaco que el suscrito comenzó sus prácticas como cinturón blanco de Jiu Jitsu y consecuentemente fue accediendo a los exámenes de cinturón verde, cinturón marrón y cinturón negro en Jiu Jitsu.

                Después de 15 años de enseñar Jiu Jitsu, considero que recién he empezado a comprender lo que significa tratar de aprender el Jiu Jitsu y soy consiente que aún me quedan muchos años en los cuales deberé aprender ya que sólo sé muy poco, pero ese poco lo he aprendido muy bien.

                De acuerdo a mi propia experiencia, la cual esta plasmada en el Programa Oficial de la Liga salteña de Jiu Jitsu, al cual considero el fruto de 12 años de investigación y trabajo; de acuerdo a las atribuciones que me confiere el tener un reconocimiento a nivel nacional, sudamericano e internacional y de acuerdo al apoyo y a las enseñanzas recibidas de parte del Maestro Francis Daniel Perez y del Maestro Huber Pena (de los cuales haré una pequeña referencia) me permito afirmar que me considero un ¨pura sangre¨ del Jiu Jitsu, calificación que también recae sobre mis estimados discípulos.

                El maestro Francis Daniel Perez fue mi mentor, con él comencé mis primeros entrenamientos. Mi maestro nació en Francia y desde muy joven se dedico al estudio del Jiu Jitsu y el Judo. Su línea de entrenamiento pertenece a la del Maestro Kawaishi. En la década del 60 llega a la Argentina y se radica en Salta, comenzando a enseñar el Jiu Jitsu y el Judo por separado. Debo destacar esto, y la prueba está en que llego a ser cinturón negro 1º Dan de Jiu Jitsu al tiempo que solo era cinturón verde 3º Kyu en Judo. Le agradezco a este gran Maestro su dedicación hacia mi, ya que me enseño a conocer y guió mis primeros pasos en este hermoso arte.

                En cuanto al Maestro Huber Pena, al cual conocí en el año 2000, es mi actual guía. Su experiencia y su conocimiento han sido invalorables para mi, ya que a diferencia de lo que todos mayormente hacemos de acuerdo a nuestras limitaciones, aprendiendo o actualizándonos usando videos, revistas, libros e incluso la Internet, el Maestro Pena ha viajado por todas partes del mundo aprendiendo personalmente de los grandes maestros. Debiendo reconocer que antes de su lamentable muerte me había alejado del Maestro Pena por diferencias que surgieron y que tendría que haberlas tratado con el Maestro en vez de haberme alejado, como quedó expresado en "Memorias 2005".

                Finalmente debo expresar que esta es mi verdad, quizás otros tengan una diferente, pero esta es la mía. Espero no herir susceptibilidades y pido disculpas si lo hice, tengan en cuenta que nadie necesita demostrar nada si esta seguro de sí mismo. Pero bien en el fondo, aunque a veces queramos ocultarlo o ignorarlo, sabemos si merecemos o somos dignos de llevar el grado que tenemos.

               

       

                                                                                            Adrián Alejandro Costanzo

                                                                                                        Presidente

                                                                                                       Mayo 2005